Sobre la autora del blog.

Marcia Losada García, LA HABANA, 1961
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Profesora titular e investigadora®, Universidad de La Habana (UH): Licenciada en griego antiguo y latín clásico, Facultad de Artes y Letras, 1984. Maestra en Estudios Semánticos Aplicados al Análisis de Texto y de Discurso, Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), 1999. Doctora en Filología, Universidad de la Habana, 2003. Cuenta en su curriculum de estudios con el componente académico de Maestría en Lingüística Hispánica. Diplomada posdoctoral en Estudios de Sistemas Complejos del Instituto de Filosofía de la Habana, 2007. Presidenta de la comisión de Carrera de Estudios Lingüísticos Especializados (ELE) en la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), Universidad de La Habana, 2004- 2005. Analista del CENAM Org. Central (2010). Creadora y directora de la Red de Observatorios Universitarios (2012-2015). Ha pertenecido a cuatro claustros de Maestría y Doctorado (FLEX, Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), Dirección de Publicaciones Académicas-UH, 2015-2019) Miembro de la Junta de Acreditación Nacional de carreras (JAN). leer más.

sábado, 25 de julio de 2026

"Los griegos y los romanos nos ofrecen una forma diferente de pensar sobre nosotros mismos", entrevista enviada por la Dra. Marcia Losada

Mary Beard, historiadora y divulgadora de la Antigüedad Clásica: "Los griegos y los romanos nos ofrecen una forma diferente de pensar sobre nosotros mismos"

 Por  ELENA FLOR   

Fuente:  https://www.telva.com/cultura/2026/07/25/6a5e028a01a2f16f218b4587.html

Mary Beard 

Con su peculiar sentido del humor por bandera, Mary Beard es premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016, profesora emérita de Clásicas en Cambridge, autora de 13 libros y de reportajes sobre el mundo clásico en la BBC que la han lanzado a la fama porque ahonda en la historia con fidelidad pero sin adoración, y trata desde el sexo a la escatología a su heterodoxa manera. Con su melena blanca, sus zapatillas chinas rojas y una mala salud de hierro, no le importa meterse en problemas con sus opiniones, a menudo políticamente incorrectas y siempre imbuidas de un profundo optimismo vital. 

n simple pan que Mary vio a los 5 años, cuando visitaba con su madre por primera vez el Museo Británico, marcó su devoción por el mundo clásico. El bollo tenía 4.000 años y había sido traído desde Luxor a Londres. Un amable vigilante lo puso a la altura de los ojos de la niña y abrió su mente. Ya de adolescente, el hecho de que quienes con más pasión enarbolaban la bandera de los clásicos fueran personajes como Mussolini y toda una serie de venerables hombres blancos vestidos de traje, le restó algo de entusiasmo porque Mary Beard (Much Wenlock, Reino Unido, 1955) ya se sentía una librepensadora.

Por ello, confiesa en su último libro Clásicos sin filtros (Ed. Crítica), "convencí a mis padres para que me dejasen colgar encima de la mesa de la cocina, donde cada tarde hacía los deberes del instituto, un póster de Angela Davis, la líder del poder negro, entonces encarcelada en California. Era un compromiso bastante insustancial, un parche sobre un enorme problema, pero hizo que me sintiera mejor", afirma. Luego descubrió, para su alivio, que "tanto la Revolución Francesa como la de Estados Unidos reclutaron los símbolos de la libertad de la antigua Roma para su causa", como el gorro rojo que lleva Marianne, icono de la República francesa, que los romanos daban a los esclavos liberados; también que Karl Marx hizo su tesis doctoral sobre Epicuro. Así, aunque durante años fue la única mujer en el departamento de Clásicas de Cambridge, no se sintió sola.

 

"La escritura es la mejor arma que tenemos para preservar el debate y la democracia"

Las guerras por motivos económicos o para expandir el territorio eran algo cotidiano en la antigüedad. Es lo mismo que nos ocurre ahora, como en el caso de Trump con Venezuela e Irán, Putin en Ucrania o Netanyahu en Gaza y Líbano. ¿Hemos aprendido alguna lección?
Sí, hemos aprendido. Ahora tenemos formas de resolver disputas entre diferentes pueblos que no significan que tengas que matarlos necesariamente. Y esto es enormemente importante. Incluso ahora -y subraya el ahora- existe cierto sentido de orden internacional. Pero no olvidemos que los propios antiguos cuestionaban la guerra. Si retrocedemos a Homero y a La Ilíada, la obra más antigua de la literatura occidental, que se centra en unas semanas de la guerra entre griegos y troyanos, vemos que no glorifica la guerra, cuestiona su moralidad, no la celebra. Hay muchos aspectos de la cultura antigua que son desagradables, violentos. Pero siempre encontrarás en la tradición literaria de la antigua Grecia y Roma autores que dicen: "¿Por qué hacemos eso? ¿Es correcto?".
También La Odisea y La Eneida plantean preguntas incómodas. ¿Quiénes son ahora los críticos con las barbaridades y la corrupción de la política?
Las cosas son mucho más difusas en este momento. Es fácil criticar a los medios tradicionales, pero hay gente que está haciendo un buen trabajo a la hora de cuestionar esta situación. Hay voces en los programas de humor de Estados Unidos (se refiere a late shows como el de Jimmy Fallon o el cancelado de Steve Colbert), hay libros, hay periódicos. El problema es que parte de la crítica queda ahogada por el ruido de las redes sociales, que no tienen matices, ni ambivalencia, ni sofisticación, y se basan en la suposición de que la persona que tuitea es la única con la respuesta correcta. Deberíamos preocuparnos por conservar esos medios tradicionales, la sátira, la comedia, porque si viviéramos en un mundo que solo fueran redes sociales, sería bastante terrible.
¿Ve alguna voz que sea un referente moral en nuestra civilización?
Una de las cosas que también debemos valorar es la ficción: la imaginación, las novelas, el cine..., no son necesariamente una crítica política directa, pero muestran diferentes formas de pensar el mundo. Hace poco leí algunos libros de Elif Shafak, la escritora británico-turca, y ella está planteando grandes preguntas como por ejemplo a quién pertenece la cultura, cuáles son los derechos de las mujeres en este momento... Igual es un poco fuerte decirlo, pero creo que la escritura es la mejor arma que tenemos para preservar el debate y la democracia.
¿Tiene alguna opinión sobre el Papa León XIV que ha visitado España recientemente?
El Papa está haciendo un gran trabajo. La forma en que ha enfrentado ciertos aspectos de la política exterior estadounidense desde una perspectiva cristiana es realmente importante. Y creo que la idea de que la Iglesia Católica debería tener algo que decir sobre la IA lo es también. Y además, me parece que habla con sinceridad. Nunca me hubiera imaginado que yo, una agnóstica de izquierdas, estaría diciendo esto del Papa. Pero la verdad es que me ha sorprendido y espero que dure mucho.

 

"Si me dan a elegir entre vivir en la Inglaterra de 2026 o de 1926, obviamente elijo en 2026"

En su libro dice que no le gusta comparar el declive del Imperio romano de Occidente con el de los imperios modernos ni el juego de equiparar a los presidentes y dictadores con emperadores romanos concretos. Aún así, no me resisto a preguntarle: ¿detecta síntomas conocidos de declive en Estados Unidos o en las democracias europeas?
Cuando miramos a la historia nos gusta mucho elegir detalles concretos y decir, mira, eso es como la antigua Roma. Está bien como un juego, pero efectivamente no es un análisis político serio. Lo que sí veían muy claro los pensadores antiguos es que ningún imperio dura para siempre. El mundo cambia y quien está en la cima ahora no lo estará mañana y probablemente es algo bueno, ¿no crees?. ¿Queremos un mundo con los mismos imperios, con los mismos líderes siempre? No. La historia nos muestra que caen y se reagrupan. Yo he vivido mi vida justo después del declive del Imperio Británico. Hay mucha gente que mira hacia atrás con nostalgia en la política británica, a la gloriosa época en que gobernamos el mundo. Pero es hora de que sigamos adelante como naciones ordinarias. ¿Es Estados Unidos un imperio? ¿Lo es Rusia? No tengo respuesta para eso.
El presidente Donald Trump atribuye el presunto declive de Europa a que ha abierto la puerta a la inmigración.
Si abrir la puerta a gente de fuera es un declive, esa es una definición muy extraña. Mi marido siempre dice, cuando escucha estas cosas en las noticias, que no puedes llamar a algo declive si lo que realmente quieres decir es que ya no es como antes; el cambio no es necesariamente un declive. Y la verdad, ¿quién querría volver al siglo XIX, cuando las mujeres no tenían derecho a voto y no podían ir a la universidad, o la clase trabajadora estaba en condiciones pésimas en las fábricas? ¿Hemos decaído desde el siglo XIX? No. Hemos mejorado gracias a Dios. Nadie dice que el cambio sea fácil y siempre hay perdedores, pero si me dan a elegir entre vivir en la Inglaterra de 2026 o de 1926, obviamente elijo en 2026. Lo mismo pasa en los EEUU. ¿Quieres vivir en Estados Unidos antes del movimiento por los derechos civiles? Yo no.
¿Le gustaría vivir hoy en Estados Unidos?
(Mary deja pasar unos segundos. Es lo que hace cuando un tema le interesa. Se prepara la respuesta como un perro se relame ante un hueso).Pasé la mayor parte del año pasado en Estados Unidos. He vivido el retroceso desde la llegada de Trump en los derechos de las mujeres, en la financiación de la educación, la ciencia, los museos, en la libertad de expresión... desde luego hay cosas que incomodan mucho. Pero sigo pensando en EEUU como un país emocionante. Y sabes, como dicen amigos míos de allí, creo que pasaremos de hacer América grande de nuevo, que es un lema terrible, a unir a América de nuevo. Esta va a ser la próxima agenda. Trump ha demolido muchas cosas en poco tiempo, porque siempre es más rápido y fácil demoler que construir. Pero esto pasará. Básicamente soy optimista. La gente trabajará para superarlo. Solo espero que lo hagan de una manera que mantenga a todos a bordo, porque hay mucha gente en Estados Unidos que cree en el mensaje de Trump y no hay que dejarlos fuera. Y no estoy segura de que los demócratas lo hayan entendido del todo.
La democracia muestra sus imperfecciones cuando un país vota a Mussolini, a Hitler, a Trump, a Netanyahu, a Bukele... ¿Cree que deberíamos introducir nuevos factores correctores para controlarlos? ¿Los atenienses, los griegos, nos enseñan algo en este sentido?
La democracia siempre está en disputa, siempre está en cambio. Eso es lo que la hace emocionante. Aprendemos lecciones de lo que está ocurriendo en EEUU o en los demás lugares que mencionas. En el Reino Unido la élite liberal, universitaria de clase media, personas como yo, ha olvidado lo que le pasa al resto de la gente, nadie escuchó sus preocupaciones ni pensó que valiera la pena debatirlo. Quiero decir, ¿por qué el Brexit? Es verdad que hubo demagogos como Nigel Farage, pero básicamente nadie se preocupó de explicar lo que nos perdíamos al salir de Europa y nadie pensó que el Brexit fuera a ganar. Recuerdo haber ido a cenas entre amigos y la gente decía cosas como, oh, el Brexit, sería terrible porque ha sido maravilloso viajar este fin de semana tan rápido desde el centro de Londres al centro de París. Y sí, es maravilloso. Pero intenta decírselo a alguien que no puede permitirse un billete para el Eurostar. Mira, yo soy la primera persona universitaria de mi familia, por tanto sé de lo que hablo.

"Los Demócratas en EEUU son una élite que no acaba de hablar el lenguaje de la gente trabajadora"

¿Asume su parte de culpa?
Sin duda. A veces necesitas sacudidas de este tipo para darte cuenta. Una cosa que me pareció muy indicativa es que justo cuando se acercaba la votación del Brexit, estábamos eliminando los idiomas extranjeros en las escuelas. En Inglaterra muy poca gente accede por ejemplo a las becas Erasmus. ¿Cómo puedes esperar que la gente entienda por qué Europa es importante si nunca han experimentado pensar como un europeo? Y pienso que lo mismo ocurre con los Demócratas en EEUU, son una élite que no acaba de hablar el lenguaje de la gente trabajadora, no se pone en su lugar, no tiene en cuenta sus preocupaciones. Así hemos llegado de nuevo a Trump.
Hay una frase de Tácito en su libro que me ha llamado la atención: Crean un desierto y lo llaman paz. Lo que ha pasado en Gaza, ahora en Líbano... ¿Con qué episodio del pasado lo podemos identificar?
Tácito es un pensador del siglo II d.C. Cuando lo leí por primera vez, en el instituto, me sorprendió que un romano antiguo pudiera ser tan claro sobre las consecuencias del imperio. Y es exactamente lo que está pasando ahora: hacemos desiertos y los llamamos paz. Y es interesante porque las críticas al imperio nacen desde dentro: el suegro de Tácito era gobernador de la Britania romana, que estaba aplastando a la población nativa. Tácito no era un pacifista, formaba parte de la violenta clase dominante romana. Y desde allí fue capaz de ver qué estaba pasando y criticarlo.
En el libro habla sobre el juicio que el futuro emitirá sobre nosotros. ¿Cuál cree que será?
Como profesora me interesa pensar: ¿qué tipo de trabajo escribirán los estudiantes sobre nosotros dentro de 300 años? Les sorprenderá cómo Occidente desde principios del siglo XIX ha creído que la mejor forma de castigar a los delincuentes es encarcelarlos. El mundo antiguo no usaba prisiones: era exilio, multa o muerte. La prisión no solo es extremadamente cara, sino completamente inútil porque lo que hace es producir más criminales. ¿Y del trato que damos a los ancianos? Gastamos muchísimo dinero encerrando a la gente en residencias y tratándolos de manera infame. Creo que no lo entenderán.