Sobre la autora del blog.

Marcia Losada García, LA HABANA, 1961
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Profesora titular e investigadora®, Universidad de La Habana (UH): Licenciada en griego antiguo y latín clásico, Facultad de Artes y Letras, 1984. Maestra en Estudios Semánticos Aplicados al Análisis de Texto y de Discurso, Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), 1999. Doctora en Filología, Universidad de la Habana, 2003. Cuenta en su curriculum de estudios con el componente académico de Maestría en Lingüística Hispánica. Diplomada posdoctoral en Estudios de Sistemas Complejos del Instituto de Filosofía de la Habana, 2007. Presidenta de la comisión de Carrera de Estudios Lingüísticos Especializados (ELE) en la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), Universidad de La Habana, 2004- 2005. Analista del CENAM Org. Central (2010). Creadora y directora de la Red de Observatorios Universitarios (2012-2015). Ha pertenecido a cuatro claustros de Maestría y Doctorado (FLEX, Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), Dirección de Publicaciones Académicas-UH, 2015-2019) Miembro de la Junta de Acreditación Nacional de carreras (JAN). leer más.

martes, 21 de julio de 2026

"El Monte Olimpo busca ser Patrimonio Mundial justo cuando Christopher Nolan lo lleva de vuelta al cine", enviado por la Dra. Marcia Losada

 Fuente: https://www.infobae.com/cultura/2026/07/20/el-monte-olimpo-busca-ser-patrimonio-mundial-justo-cuando-christopher-nolan-lo-lleva-de-vuelta-al-cine/  

20 Jul, 2026 03:16 p. m. EST 

La “casa de los dioses” será evaluada para ser declarada patrimono mundial. Mientras, una nueva versión de la historia de Odiseo reaviva su peso simbólico

Montañas rocosas con cimas irregulares y algunos parches de nieve, cubiertas de densos árboles verdes en las laderas inferiores, bajo un cielo azul claro. 

El Monte Olimpo compitió por ingresar en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como sitio mixto cultural y natural 

El valor cultural y religioso del Olimpo

El Olimpo ocupó un lugar central en la mitología griega antigua: allí, según el relato tradicional, Zeus estableció su corte tras derrotar a su padre Cronos en una guerra de 10 años que terminó con el reinado de los Titanes.

En una de las cumbres menores, excavaciones descubrieron un santuario a cielo abierto con los hallazgos más antiguos fechados en el período helenístico, entre 323 a. C. y 30 a. C. De acuerdo con la nominación original presentada por Grecia ante la UNESCO, se creyó que ese santuario fue mencionado por el filósofo e historiador Plutarco, quien en el siglo II escribió sobre procesiones hacia una de las cimas del Olimpo para sacrificios animales a Zeus.

La montaña mantuvo significación religiosa en la era cristiana. Una capilla en la cima del profeta Elías, a 2.803 metros, fue considerada la capilla ubicada a mayor altitud del mundo cristiano ortodoxo.

El desfiladero de Enipeas albergó restos de un monasterio fundado en 1542. A unos veinte minutos a pie desde allí está la Santa Cueva de San Dionisio, una capilla construida dentro de una cueva desde la que brotó un pequeño manantial cuya agua fue considerada sagrada.

Protección ambiental y presión turística

La discusión por el Patrimonio Mundial convivió con el control de la presión turística sobre el ecosistema. Geroliolios afirmó que la inclusión en la lista “impone obligaciones mayores” de su parte “para proteger este ambiente”.

Babis Marinidis, guía de montaña y presidente del Club Alpino de Litóchoron, advirtió que la inclusión probablemente atraería a más personas al Olimpo y su área de influencia. “¿Cuánta gente puede soportar esta montaña, este ecosistema?”, planteó.

Marinidis sostuvo que, aunque gran parte del Olimpo fue designada parque nacional décadas atrás y existieron regulaciones, muchas se incumplieron abiertamente. Señaló que visitantes ignoraron con frecuencia los carteles de “prohibido nadar” o “prohibido acampar”.

El aumento de visitantes llevó a autoridades locales a considerar el cobro de entradas y el registro del número de visitantes. “Antes estaba en contra”, dijo Marinidis. “Pero ahora, con tanta gente, creo que hay que imponer algún límite”.

Imágenes de La Odisea, película de Christopher Nolan 

"La Odisea", de Christopher Nolan, ha reavivado el interés por conocer el Monte Olimpo  

Riesgos y seguridad en la montaña

El Olimpo atrae excursionistas y montañistas de todo el mundo. Aunque no se exige experiencia técnica de escalada para alcanzar la cima, el terreno y el clima volátil lo convierten en un entorno de riesgo.

La última fatalidad ocurrió el 11 de julio, cuando un excursionista griego de 64 años murió tras colapsar en un sendero. En mayo, equipos de rescate encontraron el cuerpo de un español de 25 años días después de su desaparición, cuando intentaba alcanzar la cima en medio de la nieve.

Triantafyllos Giannospyros, excursionista de 32 años que visitó la montaña por primera vez, dijo: “Hay que tener cuidado, y las medidas de seguridad siempre deben estar presentes”. Añadió: “Pero con cuidado y buena organización, no es algo a lo que haya que temer”.

Stavroula Vourou, que gestionó un hotel en Litóchoron desde donde partieron muchos excursionistas, dijo: “Todo el mundo sale para subir y conquistar una montaña que requiere respeto. Si respetás esta montaña, la montaña también te respeta”.

"Recuperan una colección de cuarenta y cuatro zuecos del imperio Romano", enviado por la Dra. Marcia Losada

La arqueología celebra un éxito sin precedentes: recuperan 
una colección de cuarenta y cuatro zuecos del imperio Romano que se usaban en las termas entre los siglos I y III

Por: Naiara Philpotts     20/07/2026 11:00

Fuente: https://okdiario.com/historia/arqueologia-celebra-exito-sin-precedentes-recuperan-coleccion-44-zuecos-del-imperio-romano-que-usaban-termas-siglos-i-iii-19005491

zueco, zapato,imperio romano

Reproducción de un cubrezapato medieval utilizado por el grupo de recreación Rosa Mundi 

(Foto: Cortesía de John y Ann para Vindolanda)

Un equipo de arqueólogos ha reunido en el yacimiento romano de Vindolanda una de las mayores muestras de calzado antiguo documentadas hasta la fecha. Se trata de 44 zuecos de madera, enteros o fragmentados, que los habitantes del Imperio romano empleaban para acudir a las termas.

Algunos de esos ejemplares conservan tanto la base de madera como la pieza superior de cuero. A ellos se suman otros veinte restos que solo mantienen la parte de cuero, un material que ayuda a entender cómo se ajustaban y funcionaban estas piezas. El yacimiento reúne bastantes más ejemplares de este calzado que la mayoría de los enclaves romanos conocidos.

El estudio de las piezas forma parte de un proyecto de investigación en marcha que examina para qué se usaban exactamente estos zuecos de madera dentro de la vida cotidiana romana.

Los cuarenta y cuatro zuecos romanos de Vindolanda que se usaban en las termas 


Los autores romanos ya mencionaban un tipo concreto de calzado, llamado sculponae en los textos latinos, que servía para acudir a los baños públicos en la antigüedad. Las termas eran uno de los rasgos característicos de la cultura romana y aparecían por todo el imperio, tanto en las ciudades como en los asentamientos de las provincias.

El propio yacimiento de Vindolanda conserva dos termas muy bien preservadas. Una se construyó y se utilizó a finales del siglo I, y la otra pertenece al asentamiento levantado en el siglo III fuera del fuerte.

Varias de sus salas estaban caldeadas, así que probablemente hiciera falta algún tipo de calzado para proteger la planta del pie de las superficies calientes y de los suelos resbaladizos.

La forma variable de los zuecos de madera 

del Imperio romano 


El modelo básico del Imperio romano consistía en una plataforma de madera bastante sencilla, elevada entre dos y cinco centímetros sobre el suelo y sujeta al pie mediante una tira de cuero. A partir de esa forma común, los ejemplares recuperados presentan más variantes de las esperadas, y cada una modificaba la manera de caminar de quien los llevaba.

La disposición de los apoyos de la suela y el diseño de las tiras cambiaban de un zueco a otro. Algunos se parecían a las actuales sandalias de tira, mientras que otros sumaban varias correas sobre el empeine e incluso sujeciones en el talón.

El nivel de decoración también variaba mucho. Algunos zuecos mostraban en la parte superior de la suela los dedos del pie grabados o dibujos geométricos como galones (un patrón de líneas en forma de v), mientras que otros carecían por completo de adornos y presentaban una fabricación más tosca.

Más allá de las termas, los otros usos de los zuecos que investiga Vindolanda 


Aunque estos zuecos se asocian sobre todo a las visitas a las termas, el equipo investiga si tuvieron otras funciones. En época medieval existió un calzado similar, con suela de madera y una tira de cuero.

Ese modelo posterior servía como sobrecalzado, ya que el zapato de cuero habitual se introducía en una pieza de madera para levantar el pie por encima del barro o del agua del suelo.

El proyecto de Vindolanda reconstruye la función de cada modelo al devolverlo a su contexto original de uso, desde las salas de baño hasta los comedores caldeados o las superficies de los caminos.

Actualmente, la investigación continúa y se reparte el trabajo entre varios especialistas. Maryl Gensheimer, de la Universidad de Maryland, rastrea la representación del ajuar de baño en mosaicos, pinturas murales y esculturas, mientras que Alexander Meyer revisa las fuentes escritas de la antigüedad, y Elizabeth Greene, de la Universidad de Western Ontario, reúne piezas comparables de otros yacimientos para medir el alcance de este tipo de objeto en todo el imperio.

EL CALENDARIO (A PROPOSITO DE ESTE MES DE JULIO)*, por el Mtro. Alejandro Cánovas Pérez

 * este es un artículo que forma parte originalmente del libro de Alejandro Cánovas Pérez: Cosario cultural, El Cid Editor, 2022,  pp 96-99

El tiempo es mensurable y sin embargo, ha sido medido de formas arbitrarias, lo cual muestra que los años, los meses y los días; las horas, los minutos y los segundos, son siempre convenciones como la propia idea de tiempo. Los calendarios igualmente, resultan diferentes entre sí: por ejemplo, el nuestro se basa en la convención de seguir el ciclo del año solar, es decir, tiene 365 días y un cuarto, mientras que otros ( el azteca o el vietnamita ), toman el mes lunar (de veinte días).

Otra convención existe como el comienzo de una Era, en un punto que llamamos el año cero.

Los meses del año se llaman enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre.

Este hecho testimonia del origen ecléctico de nuestro calendario: es decir, si nos fijamos que desde septiembre a diciembre estos nombres provienen de un antiguo orden numeral: siete, ocho, nueve, diez –sept (siete), oct (ocho), nov (nueve), dic (diez)–, mientras que el resto de los meses toma nombre de dioses o de acciones o de hombres: enero (Jano: dios latino del pasado y del presente), febrero (mes de la fiebre), marzo (dedicado a Martes, dios de la Guerra), abril (apertura), mayo (Maya, diosa), junio (Juno, esposa de Júpiter), julio (por Julio César), agosto (por Octavio Augusto).

Es posible que dos o más calendarios se fundieran en uno solo. Nuestro calendario es huella, pues de un pasado vivo...

¿Existe un año cero?

El ciclo del tiempo es desigual. El tiempo –como lo sabemos después de Albert Einstein– se encoge y se estira, sin ser exactamente igual. Además, si sabemos que los calendarios anteriores al nuestro: el calendario juliano y el calendario gregoriano, llamados así en honor a sus reformadores –Julio César,19 y el Papa Gregorio XIII, trataron de perfeccionar las equivalencias entre los días del año inventados por el hombre y el verdadero año solar, entonces, muchos fenómenos se comprenderían.

Resumiendo lo dicho sobre el calendario, añadamos que los días son seguro vínculo hacia el pasado y el futuro. Calendas era en el calendario ( véase la similitud de origen de la palabra ) el primer día del mes entre los griegos y los romanos; según era conveniente por observación astronómica o decisión de las autoridades, le seguían los idus , los cuales se situaban entre el duodécimo o el quince del mes ( recuérdese los idus de marzo: muerte de Julio César). Y las fechas se tenían en cuenta antes o después de estas marcas en el mes. (Calendas, –o primer día del mes–, N días después de las calendas, N días antes de las calendas –del próximo mes– , Idus –día doce o quince del mes– , N días antes de los idus, N días después de los idus.

Igualmente, los días de la semana se disponían de la siguiente manera:

 

domingo (día del señor): Dominicus dei, dimanche, sunday (día del sol)

lunes (día de la Diosa Luna): Monday, lundi,

martes (dedicado al dios Martes): Mardi,

miércoles (dedicado al dios Mercurio) Mercredi,

jueves (dedicado a Jove o Júpiter) Jeudi,

viernes (dedicado a la diosa Venus), vendredi

sábado (dedicado al dios Saturno), sabaoht, samedi, saturday

Esta disposición revela un pasado remoto en el que los días significaban algo desde el punto de vista religioso y cultural. La rotación de las cincuenta y dos semanas promedio en un año, garantizaba el homenaje, el destino, las relaciones entre dioses y hombres a través del tiempo. Un tiempo que dejando su huella cultural, ya no tiene significación diaria, a través del calendario general para todos (sin embargo, en casi todos tiene aún equivalencias religiosas). Este calendario general se ha convertido en un calendario civil, es decir, en desprovisto de exigencias filosóficas para un hombre que, queriendo atrapar una noción cada vez más exacta del tiempo (relojes y medidores temporales cada vez más perfectos), olvida que es él mismo quien ha inventado el concepto del tiempo.

19 Julio César en el 46 a.n.e., decidió, siguiendo la recomendación del astrónomo griego Sosígenes, establecer un nuevo calendario. Este fijaba la duración de un año normal en 365 días y la creación de un año bisiesto, cada 4 años, con 366 días, el dia más largo era el 24 de febrero. César llevó el principio del año al 1ero de enero en lugar del otrora 1ero de marzo. El calendario juliano hacía durar el año 11 minutos y 14 secondes más que el año solar. Esta diferencia se acumuló durante siglos y en 1582 el equinoccio invernal cayó 10 días antes de la fecha del calendario. Entonces para que el equinoccio cayera el 21 de marzo, como en el 325 d.n.e. (año del primer Concilio de Nicea, que había instaurado las principales reglas de computo eclesiástico), el Papa Gregorio XIII decretó que diez días de ese año debían ser suprimidos del calendario. Entonces, Gregorio XIII instituyó un nuevo calendario que suprimía todos los años de principios de siglo, con la excepción de aquellos cuya parte milésima fuera divisible por 400. De esta forma, el 1600 fue bisiesto, mientras que el 1700 y el 1800 fueron años totalmente normales.[…]» En: Enciclopedia Microsoft Encarta, 2003.