Para abrir La puerta de los sueños o... un
corredor Entreambos Mundos de
Alejandro Cánovas Pérez
Numerosos
personajes en la historia de la literatura han emprendido un azaroso camino en
busca de los sueños perdidos. Quizás, solapados detrás de su espejo, más
autores de los que adivinamos caminaron junto a ellos, en pos de sus propias
ilusiones, para implorar a través de la magia del signo lingüístico, como
ocurre en la trama de La puerta de los
sueños, ante el único templo, que no puede ser destruido ni aun por los más
terribles sismos: el templo de la Esperanza en la ciudad de los atlantes...
Pero
no se trata en el texto de esta novela --ni en el de ninguna-- de leer tras la
máscara del autor sino de jugar, de evocar, seguir tras la huella que nos
sugiere la lectura, re-encontrarnos con nuestras proyecciones, re-descubrirnos
como interpretantes, hallar sentidos, jugar en conjunción-disjunción con los
personajes durante el tejido. La puerta
de los sueños resulta un fértil terreno para ello.
Y
así, en esta novela, A. Cánovas Pérez se propone movilizar en los lectores,
diferentes formas de saber (de
fantasía en los pequeños, conocimientos proyectivos y retrospectivos en los adultos),
para reescribir nuestro propio palimpsesto y rendirnos como en todas las
épocas, ante la inexorable magia de la función poética: la ilusión de ser
descubridores de universos referenciales… que se nos sugieren.
Un
niño maravilloso, una conejita del peluche más amarillo --que es su
"epíteto homérico"-- seis orugas y orugones de diferentes caracteres
y edades, una cerdita de alcancía--se encuentran un día al despertar, que la
puerta de los sueños está cerrada;
sin conocer el porqué se sienten tristes y confundidos y salen a buscar la
Felicidad en el barquito Argos.
Inician
así un recorrido épico por el país de la fantasía, en realidad por afamados
cuentos, épocas remotas de la cultura universal y lugares-utópicos, de los que
los personajillos nos devuelven su propia moraleja al interactuar con las
historias dentro de la historia
para inexorablemente dejarlos atrás en su recorrido --tal vez nuestro
recorrido.
Carnavalescamente , como diría Bajtín un hada
hermosa y enigmática quien me recuerda a alguien que casi conozco… un ermitaño,
el mago Merlín, el Güije-duende-africano saltando sobre una piedra bañada por un rayo de luna y
como oráculo, les enseña a los personajes verdades
de las diferentes etapas de la vida; aparece también el famoso cuentero que
cubanamente cuenta su propio cuento, el maligno muñeco de dos colores,auxiliado
por una cuchara y un tenedor, anancíes de telarañas de plata y tristeza ,
pañuelos, mapas y espejos persiguen o auxilian a nuestros héroes, en sus
peripecias alegres, disparatadas e ingenuas y …profundas ; ellos se enamoran, aman,
sufren, se asombran, pero, sobre todas las cosas, aprenden a comprender. Y actualmente los cuestionamientos de esta
última incitación devienen imprescindibles en esta época terrible e interesante.
Todo
ello abre la puerta de los sueños de los pequeños lectores, invitados a abrirla
por el logrado registro de lengua en l diálogos de acendrada hispanidad, que
brotan, en unión de las múltiples aventuras de los personajes y los dibujan en
un justo espacio-tiempo, develador de un contexto ficcional coherentemente
lúdicro, al igual que brotan a nuestro encuentro los oruguitos pequeños de las
mochilas mágicas de los protagonistas.
¡Pero
cuidado! que una novela es también como un concierto
barroco! La puerta de los sueños lo
es, desde un barroquismo latinoamericano y universal.
Sugiere
a los lectores -personas-mayores, una novedosa mirada hacia el paisaje interior
de cada quien, pues salen al paso los enigmas: cabalísticas representaciones de
combinatorias numerológicas, personajes-conceptos como en los orígenes del
teatro medieval de moralidades y alertan sobre la mentira, el engaño, los
inconvenientes de la ambigüedad, el fraude, la nostalgia de la soledad; los espejos-símbolos
: la combinación de pintura y escritura le son un reto visual al destinatario( a l preadolescente
y a jóvenes tempranos) para así, ¿completar? el texto, -más bien diré
reescribirlo desde las relaciones transtextuales de lectura- pero, sobre todo, invita a reflexionar, sobre
las trampas del narrador – a la vez -su trampa--
por abandonar a los personajes que
luchan y buscan y quedar él mismo atrapado... entre ambos mundos.
Varios
son los caminos al lector para abrirse su
puerta de los sueños.
Esta novela es un texto desafío con varios y posibles niveles de lectura que se complementan:
agradable y atractiva a la inteligencia del receptor pequeño con su mundo de fantasía-real,
el tránsito de los protagonistas por el Anillo de los cuentos y las batallas
con seres ¿ficcionales? ya bien para "el adulto" como un llamado
lúdicro a la sensibilidad y reflexión a menudo pospuesta en esta moderna aldea
global.
También es una novela que reta a los
estudiosos del lenguaje ya que responde a una urgencia del espíritu de época de
la narrativa de texturas difusas, fractales del siglo XXI, (una verdadera
"cámara de ecos" en cuanto a hipotextos, mezcla de signos, recursos
sinestésicos) pues sugiere --es mi reescritura al leerla-- que al igual que sus
protagonistas, obtengamos una indiscutible "ganancia": también comprender la necesidad de tender
corredores, puentes crear algo constructivo aunque sea pequeño aunque nos demos cuenta que somos, en alguna
medida, sueño de la ficción, del “otro”.
Dra. Marcia Losada