Sobre la autora del blog.

Marcia Losada García, LA HABANA, 1961
Índice ORCID: 0000-0002-9083-218X
Profesora titular e investigadora®, Universidad de La Habana (UH): Licenciada en griego antiguo y latín clásico, Facultad de Artes y Letras, 1984. Maestra en Estudios Semánticos Aplicados al Análisis de Texto y de Discurso, Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), 1999. Doctora en Filología, Universidad de la Habana, 2003. Cuenta en su curriculum de estudios con el componente académico de Maestría en Lingüística Hispánica. Diplomada posdoctoral en Estudios de Sistemas Complejos del Instituto de Filosofía de la Habana, 2007. Presidenta de la comisión de Carrera de Estudios Lingüísticos Especializados (ELE) en la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), Universidad de La Habana, 2004- 2005. Analista del CENAM Org. Central (2010). Creadora y directora de la Red de Observatorios Universitarios (2012-2015). Ha pertenecido a cuatro claustros de Maestría y Doctorado (FLEX, Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), Dirección de Publicaciones Académicas-UH, 2015-2019) Miembro de la Junta de Acreditación Nacional de carreras (JAN). leer más.

domingo, 4 de octubre de 2026

Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Las neuronas que se activan cuando hay silencio ayudan a la limpieza del cerebro y a calmar", enviado por la Dra. Marcia Losada

 

Fuente:https://www.vanitatis.elconfidencial.com/vida-saludable/2026-09-14/neuronas-activadas-silencio-ayudan-limpieza-cerebro-1qrt_4312666/

La neurocientífica explica que determinadas neuronas se activan cuando hay silencio y que este proceso puede favorecer la calma y contribuir a la “limpieza” cerebral

Por

C.M.

14/09/2026 - 08:46 Actualizado: 14/09/2026 - 08:47

 

El silencio no es solo la ausencia de ruido. Desde el punto de vista del cerebro, puede convertirse en una herramienta activa de regulación y descanso. Así lo explica la neurocientífica Nazareth Castellanos, que ha analizado recientemente un estudio experimental sobre cómo reaccionan las neuronas ante la falta de estímulos sonoros.

Según detalla, la investigación, realizada en ratas, aunque con indicios de que podría ocurrir algo similar en humanos, muestra que no todas las neuronas responden igual al sonido. “Hay neuronas que se activan cuando escuchamos cosas y hay neuronas que se activan cuando hay silencio”, señala. Es decir, el cerebro no solo trabaja cuando recibe estímulos, también lo hace cuando estos desaparecen.

Las neuronas que responden al silencio estarían relacionadas con zonas vinculadas al descanso y la regeneración. Castellanos apunta que estas redes neuronales “ayudan a la limpieza del cerebro y a calmar”, una idea que conecta con investigaciones previas sobre el sistema glinfático, el mecanismo encargado de eliminar residuos metabólicos del tejido cerebral, especialmente durante el sueño.

Aunque el estudio mencionado se ha llevado a cabo en animales, la hipótesis abre una línea interesante: el silencio podría favorecer procesos de restauración cerebral incluso en estado de vigilia. No se trataría únicamente de descansar físicamente, sino de ofrecer al sistema nervioso un espacio sin sobrecarga sensorial.

 Desde la perspectiva de la salud mental preventiva, Castellanos menciona una práctica concreta: la llamada privación sensorial breve. No implica aislamiento extremo, sino algo mucho más cotidiano. “Buscar al menos unos minutos a lo largo del día”, explica, puede ser suficiente. Dos o tres minutos en los que se reduzcan al mínimo los estímulos: cerrar los ojos, evitar sonidos y tratar de no interactuar con el entorno.

Cuando el cerebro deja de recibir información constante del exterior, las neuronas que procesan estímulos sensoriales reducen su actividad. La neurocientífica lo describe gráficamente: “cuando empiezan a perder los estímulos que vienen de fuera se encogen un poquito”. Esa reducción no significa desconexión, sino un reajuste hacia estados más calmados.

Vivimos en entornos donde el ruido es permanente: tráfico, conversaciones, notificaciones, música de fondo. El sistema auditivo está en alerta incluso cuando no prestamos atención consciente. Este flujo continuo de información obliga al cerebro a filtrar y priorizar, lo que puede traducirse en fatiga mental.

Ayudan a la limpieza del cerebro y a calmar

Frente a esa dinámica, introducir pequeños espacios de silencio podría funcionar como un mecanismo regulador. No sustituye el descanso nocturno ni el tratamiento psicológico cuando es necesario, pero sí puede formar parte de hábitos de autocuidado.

La clave está en el equilibrio. Si hay neuronas especializadas en procesar estímulos, también existen circuitos que se benefician de su ausencia. Comprender esta alternancia ayuda a entender que el cerebro necesita tanto actividad como pausa.