Mi punto de vista
Estimados lectores:
Comienza en mi país el curso escolar 2022 -2023 en tiempo real , y, concluirá el pospandemico 21-22; como los antiguos empleados ferroviarios que aún retirados acuden al andén, reloj en mano para saber si los trenes transcurren con la requerida puntualidad , así yo, después de 35 años profesionales ocupándome en la Educación superior cubana, sigo con atención el inicio de curso en el MES, en Cuba.
Siempre lastrados por adversas condiciones materiales, que en la inmensa mayoría de los puestos de trabajo se convierten en retos honrosamente vencidos, vuelven niños y jóvenes a las aulas durante la primera quincena de setiembre con sus maestros al frente, que son la primera línea de defensa y garantía de calidad del egresado en nuestra educación superior y general.
Ahora en el candelero, la polémica de cómo repercutirá en la calidad de la enseñanza en cuanto a resultado final el no requerimiento de un puntaje mínimo de ingreso para acceder a las aulas universitarias.
Al respecto, mi experiencia personal, que se sustenta en esta argumentación:
Soy graduada de 1984 y en aquel entonces fui seleccionada la egresada más destacada en Investigaciones de la UH, por mi participación en las forums nacionales, por el resultado de mi tesis de licenciatura, mi temprano trabajo de investigación y el rendimiento en el movimiento de Alumnos Ayudantes también por el promedio académico. Egresé dentro de un grupo de 72 estudiantes iniciales, de los cuales no terminaron 6 y uno q lamentablemente causó baja física sin duda un logro indiscutible dentro nuestra generación.
No iniciamos con prueba de ingreso; no existían. “Solo” el escalafón del preuniversitario y una entrevista cualitativa que nuestra especialidad exigía.
Al concluir fuimos ubicados laboralmente de acuerdo con otro escalafón final promediado durante la carrera, más el criterio también cualitativo de nuestro desempeño integral en las prácticas de producción en centros de trabajo afines, resultado en investigaciones, en nuestra actitud tendiente a lo integral dentro de la vida estudiantil. Pero, sobre todo, se enfatizó en el rendimiento académico promediado “solo contra” exámenes, no existían los créditos extra otorgados por alguna actividad, ni la flexibilización del diseño curricular.
El ingreso a UH –insisto- fue el resultado de escalafones rigurosos al terminar la secundaria y el obligatorio para optar por la carrera de nuestros “sueños”.
A la anterior selección se le adicionó nuestro esfuerzo individual, la excelencia - casi total- de un claustro riguroso y con tradición probada, más el apoyo de nuestras familias; todo esto en interacción “garantizó” la calidad del egresado . Todas estas condicionantes necesarias y suficientes , cimentaron los elementos que contribuyeron a ese final esperanzador para todos: un egresado digno y preparado como individuo p ara aportar positividad para su familia y para la cultura nacional.
El devenir de un estudiante universitario no se indexa en el puntaje de pruebas de ingreso, que como la historia reciente de estas ha demostrado más bien generan saldo controversial.
La independencia del espíritu de superación personal, la familia, el indispensable trabajo del claustro y servicios sociales no formales cumplidos durante la carrera - insisto en estos factores- resultan en su conjunto el molde donde se asienta un graduado polivalente, para rendirle servicios óptimos -como avancé- a la Patria, a la familia y a su propio esquema prospectivo de vida (el del estudiante egresado). Siempre esta meta estará tamizada por la exigencia personal y el ejemplo de excelencia de pensadores científicos, de inspiradora presencia en nuestra tradición universitaria.
Cada plantel
diseñe de acuerdo con la realidad de sus
estudiantes planes propedéuticos o cursos de nivelación. Y recordemos que ser profesor de primer año es "una especialidad" determinante para ayudar al educando a dar un cambio cualitativo.
Hay facultades donde
ya se han logrado excelentes resultados, aceptando a
todos los que tienen “ganas” de ser egresados de una especialidad e
interés y voluntad de trabajar para lograrlo los que no puedan terminar diríjanse a carreras de ciclos cortos junto
con los estudiantes que optaron por esa modalidad; eso si, con la consecuente ubicación diferenciada de puestos laborales .
Dicho esto, agradezco a los 11 000 y más lectores de este blog su impulso para iniciar el trabajo del blogger paralelo al curso (antes del 15 de setiembre como había anunciado) a los colaboradores autorales y al técnico informático de esta página. También agradezco a los autores de 23 mensajes de estímulo recibidos "durante ayer” por la cifra de lectura a la que llegó está página más a los 5 colegas-corazones del Grupo de estudios semántico-discursivos. También a los que en nada alentaron pues non canimus surdis…omnia silvae respondent y reiterarles que cuando puedan aportar sus obras, estas serán bienvenidas.
Les deseo a todos:
* Salud y paz espiritual.
* Puedan ejercitar su creatividad personal en función social e individual
* Compartan todo lo que puedan incluyendo (pues viene al caso) materiales escolares
* Que mejoren, (también para todos) las circunstancias ominosas por las que atraviesa mi país y en consecuencia, se logre un mayor bienestar en las familias, que incluyen, por supuesto, a nuestros estudiantes.
Como diría el MAESTRO mayor: POR LA UTILIDAD DE LA VIRTUD.
Exitoso curso escolar para todos
Atte.,
Dra en Filología Marcia Losada García
Profesora titular-UH