Sobre la autora del blog.

Marcia Losada García, LA HABANA, 1961
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Profesora titular e investigadora®, Universidad de La Habana (UH): Licenciada en griego antiguo y latín clásico, Facultad de Artes y Letras, 1984. Maestra en Estudios Semánticos Aplicados al Análisis de Texto y de Discurso, Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), 1999. Doctora en Filología, Universidad de la Habana, 2003. Cuenta en su curriculum de estudios con el componente académico de Maestría en Lingüística Hispánica. Diplomada posdoctoral en Estudios de Sistemas Complejos del Instituto de Filosofía de la Habana, 2007. Presidenta de la comisión de Carrera de Estudios Lingüísticos Especializados (ELE) en la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX), Universidad de La Habana, 2004- 2005. Analista del CENAM Org. Central (2010). Creadora y directora de la Red de Observatorios Universitarios (2012-2015). Ha pertenecido a cuatro claustros de Maestría y Doctorado (FLEX, Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), Dirección de Publicaciones Académicas-UH, 2015-2019) Miembro de la Junta de Acreditación Nacional de carreras (JAN). leer más.

lunes, 27 de abril de 2026

"Dove, el jabón, desde dentro" Video enviado por la Dra. Marcia Losada


 

"Cinco claves del epicureísmo" Enviado por la Dra. Marcia Losada

Por Imma Mora Sánchez

Fuente: https://ethic.es/5-claves-epicureismo#:~:text=Evitar%20lujos%20innecesarios%2C%20entender%20qu%C3%A9,una%20vida%20plena%20y%20feliz.

Evitar lujos innecesarios, entender qué placeres nos hacen bien, evitar el dolor y rodearnos de las personas adecuadas son algunas de las enseñanzas de Epicuro para gozar de una vida plena y feliz.


¿Es lo mismo el placer que la felicidad? ¿Qué placeres nos hacen verdaderamente felices? Hace más de dos mil años, Epicuro (341-270 a.C.) ya intentó responder a estas preguntas desde un jardín a las afueras de Atenas, donde fundó una escuela filosófica abierta a todas las personas, incluidas mujeres y esclavos. Nacido en Samos, bajo dominio ateniense, Epicuro se trasladó a Atenas y fundó El Jardín en el 306 a.C. La expansión de Macedonia había puesto fin a la independencia de las ciudades-estado griegas, y la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C. sumió a Grecia en una etapa de inestabilidad. Como señala José Vara en la introducción a las Obras completas de Epicuro, «el hombre coetáneo de Epicuro adolece de dos males: los consustanciales a la triste condición humana, interiores o espirituales, y los coyunturales, externos o materiales».

En este contexto de incertidumbre surgieron diversas escuelas filosóficas, entre ellas el epicureísmo. A diferencia de otras corrientes que promovían la participación política, Epicuro centró su filosofía en la búsqueda de la felicidad a través del placer, pero lejos de una visión hedonista. ¿Qué enseñanzas suyas siguen vigentes hoy?

Liberarnos de lo que nos atormenta

Epicuro observa que los seres humanos sufren física y emocionalmente. ¿Cómo hacer frente a este dolor? El filósofo Daniel López Salort explica que, para Epicuro, las sensaciones son parte esencial del conocimiento: no se pueden negar ni desconfiar de ellas, pero es necesario razonar sobre ellas e identificar las fuentes de placer y de sufrimiento.

Para Epicuro, el temor a la muerte, a los dioses y al futuro son las principales causas de la falta de serenidad (ataraxia). Por ello, explica que estos miedos no tienen razón de ser. No tiene sentido temer a la muerte porque «cuando existimos, la muerte no está presente y cuando la muerte está presente, no existimos». Tampoco es razonable temer a los dioses, ya que, para él, no intervienen en los asuntos humanos, ni temer al futuro o la falta de bienes, pues una actitud adecuada puede protegernos de estos temores. Respecto a la política, Epicuro prefiere centrarse en las relaciones más cercanas para preservar la tranquilidad.

Mientras otras corrientes de pensamiento promovían la participación política, Epicuro se centró en la búsqueda de la felicidad a través de la serenidad del alma.

Disfrutar del placer con ética

Una vez que nos hemos liberado de los miedos y perturbaciones innecesarias, podemos enfocarnos en lo que realmente nos proporciona placer y bienestar. ¿Qué significa exactamente placer para Epicuro? El placer, por sí solo, no nos libra del dolor si no comprendemos qué nos hace verdaderamente felices a largo plazo. Para Epicuro, la felicidad no es fugaz ni se limita a momentos aislados, sino que debe ser duradera. Por eso, aunque su filosofía suele confundirse con el hedonismo, su visión del placer es muy distinta. Como él mismo explica: «cuando afirmamos que el gozo es el fin primordial, no nos referimos al gozo de los viciosos ni al placer desmedido, como creen quienes nos interpretan mal, sino a la ausencia de sufrimiento en el cuerpo y de perturbación en el alma».

Epicuro, siguiendo la distinción que recoge López Salort, diferencia dos tipos de placer: los duraderos y los que surgen de estados de alegría momentáneos. Para alcanzar una felicidad auténtica, debemos elegir aquellos placeres que nos benefician y evitar los que nos esclavizan o que puedan tener consecuencias negativas. ¿De qué sirve una borrachera si al día siguiente tenemos una resaca que no nos deja movernos de la cama? ¿Vivir entre estos excesos nos hará realmente más felices? Necesitamos discernir qué placeres contribuyen, de verdad, a nuestro bienestar y, del mismo modo, identificar qué esfuerzos merece la pena hacer para llevar una vida más satisfactoria.

Epicuro: «Cuando existimos, la muerte no está presente y cuando la muerte está presente, no existimos» 

Desear lo que nos hace bien

En esta relación entre el placer y la felicidad hay un elemento clave: los deseos, es decir, el motor que nos impulsa a buscar el placer. Epicuro advierte que no siempre es recomendable satisfacerlos: «La satisfacción de los deseos es cosa buena, porque elimina la razón de la inquietud, pero a veces es mejor no acceder a su impulso si esa satisfacción, buena en sí, es fuente de otras perturbaciones superiores a la producida por su insatisfacción».

En el epicureísmo, existen tres tipos de deseos: los naturales y necesarios, los naturales y no necesarios y aquellos que no son ni naturales ni necesarios. Así, una vez satisfechos los deseos básicos del cuerpo, como el hambre, la sed o la necesidad de abrigo, podemos enfocarnos en otros placeres más elevados. Epicuro nos invita, de este modo, a satisfacer los deseos naturales y necesarios, a moderar los naturales pero no necesarios y a descartar aquellos que no nos aportan nada bueno. El secreto de una vida libre de dolor físico o espiritual es, al fin y al cabo, no perseguir metas como el lujo, la lujuria, el poder o la inmortalidad.

Cultivar la amistad y las relaciones humanas

Aunque el epicureísmo se aleja de la política, no lo hace de las relaciones humanas y de la vida comunitaria. Como explica José Vera, este movimiento concibe la amistad como una forma de acceder a la paz y a la seguridad. Epicuro valoraba profundamente las relaciones personales y este sentimiento era compartido por quienes le siguieron, que no consideraron la amistad como un ideal teórico, sino que la practicaban en su vida cotidiana. En este sentido, el Jardín de Epicuro se convirtió en algo más que en una escuela de filosofía, era una comunidad que compartía sus vidas.

Desde esta perspectiva, la amistad es más valiosa que la riqueza o el poder, se basa en la confianza y el apoyo mutuo y ayuda a enfrentar los desafíos de la vida con mayor serenidad. Por eso, una vida sin redes amigas resulta incompleta para el epicureísmo. En una sociedad cada vez más individualista, su mensaje sigue vigente: cultivar relaciones auténticas es esencial para una vida plena.

Epicuro: «A veces es mejor no acceder a su impulso si esa satisfacción, buena en sí, es fuente de otras perturbaciones superiores a la producida por su insatisfacción» 

Buscar la serenidad a cualquier edad

Epicuro sostiene que la búsqueda de la felicidad y la verdad no tiene edad ni momento ideal, sino que debe ser un ejercicio continuo a lo largo de la vida. La prudencia y la austeridad no son meras restricciones o sacrificios, sino herramientas esenciales para alcanzar un placer auténtico y duradero. Vivir bien implica tomar decisiones con sabiduría, evitando excesos y aprendiendo a distinguir entre lo que realmente necesitamos y lo que nos esclaviza con deseos superfluos.

Este aprendizaje es constante, ya que el ser humano está en un proceso de transformación permanente. Como él mismo explica en la Epístola a Meneceo: «ni por ser joven demore uno interesarse por la verdad ni por empezar a envejecer deje de interesarse por la verdad. Pues no hay nadie que no haya alcanzado ni a quien se le haya pasado el momento para la salud del alma. Y quien asegura o que todavía no le ha llegado o que ya se le ha pasado el momento de interesarse por la verdad es igual que quien asegura o que todavía no le ha llegado o que se le ha pasado el momento de la felicidad».

jueves, 23 de abril de 2026

Hoy, 23 de abril, el Día Internacional del Libro, por la Dra. Marcia Losada


Café  - azul y un libro un mundo 🌎 de sensaciones que abre sus puertas para ti.
Adelante,pasa,para el bien de tu espiritualidad  y de tus seres queridos.
 Cervantes
Shakespeare
Garcilaso
Tres nombres imborrables para la cultura internacional
honrados el día internacionaldel libro y los idiomas.



 

martes, 21 de abril de 2026

"La verdadera historia de la hora en que mataron a Lola" Video enviado por el Dr. Sergio Valdés Bernal


 

Plutarco, filósofo griego: "La mente no es un vaso que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender" Enviado por la Dra. Marcia Losada

Plutarco revoluciona el aprendizaje actual con una premisa clave: educar no es acumular datos vacíos. Su enfoque despierta la curiosidad y la emoción, transformando la mente en un fuego activo que busca la verdad

 
Por 

Fuente:   https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2026-04-20/plutarco-mente-no-es-vaso-hay-llenar-sino-fuego-hay-encender-1qrt_4340336/

 

·         Tales de Mileto, filósofo: "Lo difícil se logra con esfuerzo, lo imposible con inteligencia"

·         Consejos de Plutarco para aprender a escuchar en un mundo en el que ya no escuchamos al otro

Descubrir por qué el aprendizaje tradicional falla es más sencillo si volvemos la vista al pasado. A veces, la clave para entender por qué un estudiante se bloquea frente a los libros reside en una idea que tiene casi dos mil años de antigüedad. El pensamiento clásico nos ofrece hoy una solución directa para transformar la educación vacía en un proceso con alma y verdadero sentido.

 

Plutarco, el célebre historiador y filósofo griego nacido en el 46 d. C., dejó una huella imborrable en su ensayo Cómo escuchar (De recta ratione audiendi). Su visión sobre cómo procesamos la información rompe con la idea de que somos simples almacenes de datos. Para él, el conocimiento no es algo que se inyecta, sino algo que se cultiva desde el interior mediante la voluntad y la pasión.

 

Esta perspectiva cobra una fuerza inusitada en pleno siglo XXI, donde la neuropsicología confirma lo que el pensador ya intuía: sin emoción no hay aprendizaje profundo. La ciencia actual nos dice que el cerebro retiene mucho mejor aquello que le importa, utilizando la curiosidad y el asombro como los verdaderos interruptores de la memoria y la atención, alejándonos de la memorización frágil y superficial.

Claves de Plutarco para encender la chispa del conocimiento real

La esencia de este planteamiento se resume en una sentencia que todo educador y padre debería grabar a fuego: “La mente no es un vaso que hay que llenarsino un fuego que hay que encender”. Al pronunciar estas palabras, Plutarco señalaba que aprender es un proceso vivo y no mecánico. Según el autor, la analogía correcta para la mente no es un recipiente que necesita llenarse, sino madera que necesita encenderse, algo que "motiva a uno hacia la originalidad e infunde el deseo de verdad". No se trata de cuántos datos acumulamos, sino de cómo esa chispa interior nos empuja a cuestionar y explorar el mundo por cuenta propia.

Cuando tratamos de "llenar el vaso", convertimos al niño o al estudiante en un receptor pasivo, generando un saber que se olvida con facilidad al no conectar con sus intereses o experiencias personales. En cambio, al buscar ese "fuego" del que habla el filósofo, estamos apostando por la motivación intrínseca. Esta es, según expertos, el predictor más consistente de un buen rendimiento académico. La Teoría de la Autodeterminación de Edward Deci y Richard Ryan respalda esta visión milenaria, sugiriendo que el aprendizaje florece cuando se cubren necesidades básicas como la autonomía, la competencia y el vínculo afectivo.

El papel de los adultos y profesores debe cambiar radicalmente bajo este prisma: pasar de ser meros proveedores de información a ser cuidadores de la curiosidad. El objetivo no es premiar con notas para obtener un resultado inmediato, sino generar dopamina de forma natural a través del descubrimiento. Como bien indicaba el sabio griego, la meta final debe ser invitar a la iniciativa y a la creatividad, permitiendo que cada persona se convierta en un explorador activo de su propia formación y destino intelectual.

 

La meta debe ser invitar a la iniciativa y a la creatividad, permitiendo que cada persona se convierta en un explorador activo de su destino intelectual.

 

La curiosidad se convierte así en el motor absoluto del pensamiento, evitando que el conocimiento se vuelva algo plano o sin brillo. Al fomentar esa energía interna, se abre la puerta a construir ideas nuevas en lugar de simplemente repetir las ajenas. Es un cambio de paradigma que nos invita a sustituir el "tienes que aprender" por un motivador "vamos a descubrir", protegiendo ese deseo de saber que todos llevamos dentro de forma innata.

 

"La diferencia REAL entre los imperios INCA, AZTECA y MAYA" Enviado por la Dra. Marcia Losada